Archivo personal H.S. En el inicio, la espiral cósmica, creó los mundos, los portales, las galaxias y los seres, diversos en inteligencias y dones. Sucedió que en algún punto, donde converge la sincronicidad cósmica, una voz, invisible, sin origen, preguntó con curiosidad a los astros: ― ¿Qué mundo es ese? ― El más joven y hermoso de esta galaxia. Pero tristemente, está condenado a su desaparición. ― Quiero habitarlo. Quiero ser uno de ellos - insistió caprichosa la voz lejana. ― ¿Es lo que en verdad quieres?, replicaron los astros. ― No deseo otra cosa. Y como consecuencia de la danza universal, caos inmutable que todo lo transforma y que todo lo abarca, aquella sustancia hecha de vacío y todo, se materializó femenina, hermosa. Su cabello de colores, poderoso, desprendía los aromas de la pasión. Sin dar más espera, ella, con la sutil arrogancia que caracteriza lo perfecto, se detuvo a contemplar el mundo nuevo que habitaba. Quería abrazarlo todo, sentirlo todo, y así lo hiz...