EL ORIGEN
![]() |
| Archivo personal H.S. |
― ¿Qué mundo es ese?
― El más joven y hermoso de esta galaxia. Pero tristemente, está condenado a su desaparición.
― Quiero habitarlo. Quiero ser uno de ellos - insistió caprichosa la voz lejana.
― ¿Es lo que en verdad quieres?, replicaron los astros.
― No deseo otra cosa.
Y como consecuencia de la danza universal, caos inmutable que todo lo transforma y que todo lo abarca, aquella sustancia hecha de vacío y todo, se materializó femenina, hermosa. Su cabello de colores, poderoso, desprendía los aromas de la pasión.
Sin dar más espera, ella, con la sutil arrogancia que caracteriza lo perfecto, se detuvo a contemplar el mundo nuevo que habitaba. Quería abrazarlo todo, sentirlo todo, y así lo hizo, a su plena voluntad. Sobre la cornisa de alguna montaña, sobre la orilla de un océano, refugiada en el laberinto de catedrales verdes, maravillada en tierras escarchadas por corrientes heladas o en ardientes e inhóspitos parajes; en algún lugar, en todos o en ninguno, allí estaba, deslumbrada, contemplando, y allí permaneció, esperando, un instante, una eternidad.
― Proviene de las nubes ― murmuraban las aves, que vigilaron los cielos durante siglos.
― Tal vez, espera la tempestad en su corazón. Espera que la muerte le lleve a la vida, que el amor le devuelva la calma. ― susurraba el mar agreste, celoso de su belleza inacabable.
― Quiere ser encontrada, pero no quiere ver a quien la admira. ― especulaba el viento, tan arcaico como el tiempo, que todo lo desgasta.
Sin embargo, las primaveras nunca retrocedieron para alargar la vida. Como es inevitable, el cansancio venció la arrogancia. Aun, cuando su belleza se conservó joven, lúcida, supo en el fondo que la espera había terminado.
Ante tal decepción, su tristeza incontenible se desbordó. Se hizo tormenta. Fue así, que entre relámpagos y clamores, el cielo lloró a torrentes su desdicha, la tierra se sacudió y su lamento se escuchó en cada rincón de esta tierra indolente. Ella, como una visión eterna, vestida de nostalgia, solo era un retazo de alma vieja que anhelaba retornar al origen de las cosas. Entonces, derrotada pero sabia, con la humildad y la devoción propias de los desahuciados, pidió en secreto su último deseo.
Y como si la gran maquinaria cósmica supiera de intenciones y plegarias, la tempestad cesó de a poco. De pronto, del caos devino la calma, el cielo exprimió sus últimas lágrimas. Entonces, cuando todo se impregnó de silencio y nada, tímidos rayos de sol se asomaron entre rendijas de nubes cansadas de tanto llanto. Fue así que cristales líquidos de todas las formas posibles fueron flechados por destellos de una luz inmaculada, dando origen al más hermoso y feliz espectro multicolor.
Con la mágica evocación de infinitos reflejos chocando entre sí, se tejió en el aire un arco de esperanza… y con ella, su amor milenario, se evaporó en colores.
H.S.
H.S.

Comentarios
Publicar un comentario