EL AIRE QUE PESA

La gravedad del aire me ancla a la sombra de sus pasos
me perturba la levedad de su calma risueña
suspendida entre dos quimeras,
espera que el viento la lleve de regreso a ningún lugar
donde una mano esté dispuesta para sostenerla
hasta que un soplo de vida pase la página de nuevo.

La gravedad del aire debilita la fuerza del amor consagrado,
que por amor a la libertad no aprisiona,
que por amor
defiende la anarquía de Ser sin máscaras
y vive en la gracia de fluir sin forzar el destino.

La gravedad del aire atenúa el fuego entrecortado
la magia se disipa entre la humareda que deja la distancia.

El amor consagrado también se madura
y solo quiere arrojarse de su rama
para transformarse
en alimento de vida
pues sabe que estará siempre conectado a las raíces de su árbol.

Soltar el aire que pesa
con la misma devoción con que el viento hace vibrar las hojas de un sauce caído
se llena de gozo infinito
al saber que Es lo que hace danzar los átomos de una hormiga
edificando su universo subterráneo.

Soltar el aire que pesa
el hilo invisible y único que nos une,
lo hará siempre,
será el mismo en las horas inciertas,
en distintas frecuencias
en todos los caminos posibles.

H.S.

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