Hay versos sobre besos besos muchos son escritos en la noche hay besos recitados sobre las pieles huérfanas poetas y locos aún intentan esbozar su misterio. En todas las formas y colores se derraman los pétalos de los labios sobre las bocas marchitas que claman el éxtasis de la poesía. Fulgura el fuego en las pupilas caudales de magnéticas brasas embisten en pasión desorbitada se mecen los cuerpos en los ríos de la ebriedad oscura dejamos de Ser para que el festín de los dioses haga de nosotros su elixir sagrado. Abandonados los cuerpos somos ahora engendrados semidioses de la noche sacrificados en honor al placer divino en un solo deseo de gozo eterno: Ser Uno en un beso que danza con la muerte delirante. H.S.
El gato que está triste y azul me sobrecoge, me abraza en una emoción desolada y tierna, casi sublime. Debe ser porque me recuerda a mi papá quien gustaba de Roberto Carlos y su música. Entonces, a mí me estremece la nostalgia, por mi papá ausente, por sus notas azules. Sin duda es una composición que te atraviesa, reconstruyendo tus mundos pasados, tiempos precisos, anhelos desvanecidos, ausencias declaradas. Así es como esta canción me produce un remolino de emociones que no me caben en el cuerpo, para luego recluirme en la memoria de mi historia y allí me quedo, flotando entre armonías y silencios hasta que se termina la melancolía hecha música. Y cuando finalmente se acaba, despierto, vuelvo a la partitura del mundo, doy gracias por haberme llevado de regreso a la casa donde reacomodo las piezas de este engranaje, escribiendo las notas agridulces de una pieza musical con final abierto. H.S.
Archivo personal H.S. Me hablas desde el pozo de los sueños me dices palabras dormidas palabras me escribes en el cuerpo. Un mensaje encriptado es la voz de la vejez sonriente porque allí me espera como la niña que siempre é s. Me adviertes los peligros de la flecha lanzada, porque el aire escucha las plegarias de la palabra necia, la que nunca regresa. Calmas la marea del pensamiento y me acaricias con tu paciencia de siglos: No corras igual te alcanzará y para entonces estarás agotada y con el alma vieja. Suelta déjalo ir Un día unos lindos zapatos al fin te quedaran. De la oscuridad renaces con tus presagios mientras el mundo duerme, me visitas me enseñas los símbolos las sombras que componen el misterio que me encierra. H.S.
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